Pintura aceros

LA PINTURA COMO INHIBIDOR DE CORROSION EN LAS ESTRUCTURAS DE ACERO ESPECIALMENTE EXPUESTAS Y SU RENDIMIENTO

Publicado: 24 de septiembre, 2014 | Etiquetas: - - - - - - - - - - - - -

Muchos de los materiales de construcción que utilizamos nos llegan después de haber sufrido una transformación por parte del hombre, que, desde su estado natural y mediante un aporte energético, los convierten en otro material. Sin embargo, esta energía, artificialmente comunicada, tiende a perderse para volver a su estado natural, completándose así un ciclo, en el cual su energía libre es menor. Es el envejecimiento natural, relacionado con lo que, recientemente, se tiende a definir como una duración de vida en servicio limitada. Este tema suscita cada vez mayor interés, tanto por razones económicas, para obtener el máximo rendimiento de un material, aplicándole el mínimo de energía, como por razones técnicas de diseño, utilizando el máximo de las características del material con el grado de seguridad suficiente. En las estructuras de acero el envejecimiento natural es lo que desemboca en su corrosión.

Al estudiar sus principios, hay que manejar continuamente los nidamentos básicos de la electroquímica, ya que la corrosión es, en esencia, una combinación de procesos eléctricos y químicos. Se puede estar familiarizado con las manifestaciones de la electricidad y de la química, aunque no se conozca bien que tales fenómenos son producidos por un continuo flujo de electrones. Para obtener un amperio de corriente a partir de una pieza metálica de cualquier tipo, deben pasar un cierto número de electrones cada segundo. Este número puede escribirse como 6 x 10”®, o sea, 6 trillones de electrones. La electricidad no es otra cosa que una forma de energía, que puede manifestarse como trabajo, calor o luz.

 

Corrosión atmosférica

 

El acero siempre ha de protegerse, para evitar la oxidación que se produce por el contacto del material con la atmósfera, por acción conjunta del agua y el oxígeno del aire. La corrosión se presenta en razón directa a la cantidad de humedad que aparece en la atmósfera. Al agua y al oxígeno hay que añadir otros elementos contaminantes que favorecen la corrosión, tales como humos, gases, salinidad, etc. Para proteger al acero contra la corrosión basta con aislarlo del contacto con la atmósfera y el agua, bien sea
mediante una capa fina de otro metal o bien mediante pinturas. Este último es el medio más fácil y Versátil, pues puede aplicarse en cualquier momento de la vida de la pieza metálica y se adapta a cualquier forma del metal.